martes, 17 de octubre de 2023

Punto de quiebre




Viajando por la parte trasera de un auto desconocido a eso de las 11:43, Lucía al ver la ventana empañada por el día tan frío y una luz parpadeante en el tablero del carro indicando que faltaba colocarse el cinturón solo suspiró... sentía como en su mejilla una lágrima rodaba y un nudo en la garganta surgió.

Las noticias en la radio vaticinaban un día de conflicto, al llegar las pancartas, los gritos y silbatos solo ensordecían sus oídos. Solo quería llevar al otro lado y que sus pies descansaran por fin de ese duro trayecto.

Llegó a su destino y parecía entrar en otra dimensión, entre personas felices, partidos de fútbol y ausencia de preocupaciones, solo lloró.

Al regreso a casa, sus preocupaciones aumentaban, caminaba a toda prisa en búsqueda de un bus, lo encontró y avanzó. En su segundo abordaje, la parte trasera de un pickup fue su asiento, al verlo solo sonrió imaginándose una caravana de carros que le aplaudía.

Con el cielo grisáceo, perdiendo la luz de un frío día de octubre lloró. Se preguntaba si algún día todo ese esfuerzo valdría la pena, si sus pies cansados se deshincharían y le permitirían caminar.

Llegando el punto, entre situaciones complicadas y la pérdida de la razón, caminó kilómetros, parecía que el camino nunca la llevaría a su fin. Corrió, caminó, se sentó y el camino no se acortaba, hasta que al fondo el ruido y las luces de un carro le hicieron la parada.

Un carro gris pequeño, con los vidrios polarizados frenaron frente a ella.

-¿Se va con nosotros muchacha?- exclamó una anciana que iba de copiloto mientras su hija manejaba.

-¡Súbase! No tenga pena mi hija maneja, no falta mucho, unos cinco kilómetros nada más.

Entre desconfianza y alegría, Lucía se subió, mirando por la ventana escuchaba a lo lejos canciones de K-Pop agradecida por encontrar en su camino a aquellas personas.

-¿Está difícil esto? - exclamó la anciana.

-Sí- contestó Lucía. Un largo silencio se mantuvo hasta llegar al parque.

-¡Gracias! ¿cuánto es?- preguntó Lucía.

-Nada muchacha- le dijo la anciana mientras le sonreía y la despedía.

Lucía caminó hasta su casa pensando en la situación, en sus sentimientos, en el camino que le faltaba.

Así caminó mientras se perdía entre la neblina de esa fría tarde de octubre.

miércoles, 27 de julio de 2022

Futuro amor mío


 


Futuro amor mío:

Seguramente en algún momento nuestras vidas tendrán que coincidir, es muy pronto para decirlo, pero sé que te amaré demasiado.

Aún no te conozco y ya hay un profundo deseo en mi corazón de saber cómo eres, a qué te dedicas, qué haces por las tardes y en tus fines de semana. 

Espero que te encanten los atardeceres tanto como a mí, que disfrutes de las cosas más sencillas de la vida, de esas que no tienen valor y te llenan el corazón.

Me presento, probablemente sea la persona más sentimental y apasionada que hayas conocido. Suelo llorar cuando expreso mis sentimientos (espero que eso no te haga salir corriendo ja, ja, ja). 

Traigo un brillo especial en la mirada y la energía de un rayo, bailo mucho y me encanta sonreír. A veces pienso que desespero a los que me rodean, pero no te aturdas, es solo mi pensamiento. Quienes están a mi lado me dicen que tengo una chispita especial que ilumina los espacios donde voy.

Me gusta la soledad, pero agradezco mucho la compañía que puedas brindarme, tengo tantos sueños que quiero cumplir y me encantaría que fueras parte de ellos y me dejes ser parte de los tuyos.

Los que me conocen me dicen que soy muy 'picky' con las personas, pero, siempre he pensado que es mejor la soledad a una mala elección.

Quiero que sepas que todos los días trabajo para que tengas una mejor versión de mí, no puedo mentirte, está siendo muy difícil. Todo es un sube y baja de emociones, retos y sentimientos, pero no quiero entregarte pedacitos de mí. Quiero que te sientas pleno conmigo y que tu corazón encuentre la paz que, si en algún momento perdió sea solo un mal recuerdo.

Contigo me imagino una vida llena de amor, mi corazón es una pequeña pieza de rompecabezas que busca encajar y complementar con amor lo que te hacía falta.

Dicen que realmente solo encuentras el amor una sola vez en la vida, te hace vibrar el alma y descansar el corazón. Ojalá que cuando me encuentres puedas sentirlo.

No quiero buscarte, no quiero apresurarme y tomar decisiones al azar, quiero que tú me encuentres y trabajemos por este amor.

Discúlpame por estas palabras tan cursis, como ves, expresar mis sentimientos en letras se me da muy bien. 

Cuando por fin leas esto, espero ver en tus ojos un brillo especial, quizá tenga la dicha de ver una lágrima, no lo sé. Desde ya, gracias por regalarme este momento en el que te veo leyendo esta carta, no sé cómo reaccionarás, algo es seguro, estaré a tu lado para darte un abrazo al final.

Sé que eres tú, porque mi corazón por fin está en paz, no tiene dudas, no titubea, no se siente agobiado.

Ahora que sabes lo cursi que soy, puedo confesarte que al escribirte estas letras tenía lágrimas en los ojos y un miedo terrible de no encontrarte nunca, perderme entre la multitud y ser solo un alma sin complemento.

Futuro amor mío, ahora mi amor, gracias por llegar, por hacerme creer. Hoy que te conozco sé que valió la pena cada día de espera.

¿Te atreves a trabajar conmigo por nuestros sueños y por este amor?


martes, 10 de noviembre de 2020

El día en que te soñé...


 

Fotografía Douglas Barillas
                                                        Fotografía Douglas Barillas


La vida te cambia...

El mayor aprendizaje de este año es vivir el momento, pero vivirlo bien, entregando y dando todo sin escatimar esfuerzos.

Todo comienza en junio 30, el segundo hisopado durante el tiempo de pandemia, este me confirmaría un espantoso positivo para Covid-19.

El miedo se apoderó de mí, me paralizó y casi sin pensar entré a mi casa a encerrarme a mi habitación, podía escuchar a lo lejos el llanto de mi familia preocupados por la situación y yo, por dentro, llorando. Sin duda nadie está preparado para este tipo de noticias y menos para confinarte 15 días en tu habitación, para vivir aislado del mundo tan activo y comunicarte únicamente por el celular (aunque es la tendencia de hoy en día). Extrañaba todo, los abrazos de mi mamá, la convivencia con mi familia y mi trabajo, es increíble como la vida te cambia en un momento y te demuestra lo verdaderamente importante, la salud y la fe.

Los días pasaron y aunque mi recuperación fue lenta, todo iba para bien, si complicaciones y mejorando, aunque anímicamente me sentía devastada.

La noche del 14 de julio...

El calor era insoportable, no tenía fiebre, pero el Covid te quema por dentro. Antes de dormir miré al lado izquierdo para pedirle a Jesús, el de los antigüeños, el de la 1ra. Calle Poniente y 6ta. Avenida Norte que me curara y que, si era posible, luego de tanto me permitiera llegar a verlo.

Caí rendida casi de inmediato, el sueño que te da es terrible y el cansancio que en ese momento sentía mi cuerpo, era agobiador; cerré los ojos y comenzó mi sueño, esta vez me sorprendió. Fue así:

Caía la tarde, el cielo se tornó grisáceo, recuerdo bien la sensación de frío en ese momento.

Estaba encerrada en mi habitación, en el sueño sabía que estaba enferma y encerrada, a lo lejos escucho marchas fúnebres y ruido de personas, al abrir la puerta veo una pequeña procesión en mi patio; mi papá estaba viéndola y cuando lo vi le dije con voz potente:

-Papa ¿Por qué no me dijiste que iba a venir Jesús?

Sin pensarlo tomé un pañuelo rojo, con el que me envolví la boca y salí corriendo, a buscarlo. Al encontrarlo, veo una Imagen de Jesús, llevaba las manos atadas al frente y una túnica beige con diseño litúrgico, en su cabeza llevaba tres potencias de oro y su mirada me direccionaba para abajo, tuve la sensación que era una Imagen que nos mostraba el pasaje de la sentencia de Jesús.

El mueble en donde lo llevaban era tan pequeño, pero no logré distinguir a las personas que cargaban.

Le dije a mi papá con voz fuerte

-Papa ¡Él no es Jesús de la Merced! ¿Dónde está?

Corrí al otro lado del patio, curiosamente, ese lado nos da una vista a la montaña.

Escuché a lo lejos unas campanas, el sonido que asocié es el mismo sonido de las campanas en una procesión Eucarística.

Cuando vi arriba, estaba Jesús, era Él, unos hombres uniformados con camisas blancas, pantalones negros y guantes blancos lo colocaron sobre el techo de mi casa, eran tres hombres al frente y otros dos atrás. Al colocarlo un estruendo se escuchó en el cielo y un rayo se vió a lo lejos, las campanitas seguían sonando.

¡Era Jesús!

La túnica de Jesús era muy larga, se veía pesada. El color se asemejaba al de las buganvilias, llevaba su corona y resplandor dorado, sus manos arriba, como agarrando la cruz, pero no tenía cruz.

Caí al suelo, me descubrí la boca y le dije:

-Sabías que no podía ir y viniste a verme.

Desperté del sueño y el sol ya pegaba en mi ventana, me levanté, vi su Imagen y le dije:

-Gracias, sé que no pude ir, Tu viniste a verme y todo estará bien.

Guardé ese sueño en mi corazón, pasé tres días si comentárselo a nadie, en mi interior, sabía que debía hacerlo, pero en ese momento quise callar.

Los días pasaron, me tomaron el segundo hisopado y salió negativo, las puertas de esperanza se abrían para mí y la tranquilidad regresaba a los corazones de mi familia.

El día del resultado, supe que eras Tu, que estuviste ahí para traerme la buena nueva y consolar a mi corazón afligido.

Al pasar el tiempo se lo conté a mis papás, los ojos se les llenaron de lágrimas y supe que Jesús también había estado con ellos en todo momento.

Jesús, te tengo una promesa, cuento los días para volver a verte, que sea cuando Tu quieras, a tu tiempo y voluntad, jamás permitas que me aparte de Ti.

lunes, 14 de octubre de 2019

Reconfórtame el corazón



Llegó el último trimestre del año, las nubes grises y blancas cubren gran parte de la ciudad. A lo lejos los foquitos amarillos se visualizan entre la gran niebla indicando que la cafetería aún está está abierta y puedo pasar.
Al entrar el cálido ambiente me envuelve y el olor a café recién molido me llena e inunda los sentidos, respiro profundo y cierro los ojos para apreciar el olor tan intenso; de inmediato el joven detrás del mostrador me da la bienvenida -¡Hola! ¿Deseas ordenar?- Doy un vistazo a los panecillos y pasteles que se encontraban en aquel fino mostrador de vidrio, todo se veía delicioso, aunque en aquel momento sólo buscaba un pastel de zanahoria -¡Si!- exclamé con voz firme. -Quiero un pastel de zanahoria y un café americano mediano- me dispongo a pagar y visualizo una mesa con vista a la calle, camino a la mesa, dejó mi abrigo, mi gorra y mis guantes y tomo asiento. Enseguida una muchacha con una sonrisa resplandeciente, de mediada complexión y el cabello negro recogido por una larga trenza me lleva mi orden. -¡Buen provecho!- exclamó la bella mujer mientras me regalaba una cálida sonrisa -Gracias- respondí. Tomé el primer sorbo de café, estaba delicioso, veo por la ventana y veo a muchas familias caminando por la calle, padres felices llevándolos de la mano por aquella fría ciudad, niños que veían detrás de las vitrinas juguetes sorprendentes que pedirían a Santa Claus. Me emociona pensar que la Navidad está cerca y es un buen motivo para celebrar y unir a la familia.
Todo estaba tranquilo por aquel lugar cuando de la nada la tranquilidad se interrumpe por el grito ensordecedor de una mujer -¡Callate te digo! Para lo único que servís es para joderme la vida- la mujer gritó tan fuerte que en la cafetería todos quedamos en silencio, al instante y sin recuperarnos de la intensidad de aquel grito desgarrador los platos cayeron de aquella mesa produciendo un ruido fastidioso. La mujer entre lágrimas sale corriendo de aquel lugar, mientras el hombre avergonzado paga la cuenta y sale en búsqueda de aquella dama que lo hizo pasar un momento terrible.
Luego de aquel momento todos nos miramos y sonreímos entre nosotros como un acto de bondad y olvido ante aquel bochornoso momento, entre tantas miradas y risas, me concentré sólo en una. Un hombre que no superaba los 30 años, su cabello negro, dos ojos intenso, un abrigo gris, una gorra tipo vicera a la par, estaba justo en la mesa de enfrente. Al percatame de su mirada y su sonrisa cautivadora, me sonrojé, no pude hacer más que esquivar la mirada y perderme en aquel vidrio empañado que a penas, me permitía ver ahora la calle. Tomé un sorbo de café y con pena y disimulo volví mi vista hacia él, era increíble, pero me seguía viendo. Traté de sonreír amablemente mientras sus ojos se clavaban en los míos, abrió los labios y dijo -Hola-. Esa pequeña palabra me provocó un frío intenso en el cuerpo e inmediatamente sentí como algo caliente recorría todo mi cuerpo -Hola- respondí por impulso, de inmediato aquel hombre se levantó de aquella silla y caminó hacia mi mesa -¿Puedo sentarme acá contigo?-sin saber que responder ante la intimidante acción de aquel hombre, sólo moví la cabeza indicando que sí podía.
-Te vi desde que entraste, el pastel de zanahoria me pareció una excelente elección, aunque prefiero el pastel de chocolate- sonreí tímida y bajé la mirada. -¿Eres de acá?- preguntó mientras miraba sus labios, su voz era encantadora y yo en ese instante no parecía entender lo que pasaba, era como si de pronto, la sordera me hubiera invadido y estuviera viajando a otro mundo. -¿Eres de acá?- volvió a preguntarme con aquella voz tan dulce, pero imponente a la vez  que me hizo reaccionar de inmediato ante aquel cuestionamiento que me planteaba. -¡Si!-le dije, por primera vez en mucho tiempo las piernas me temblaban y aquellos nervios volvían a invadirme, ocasionando que reaccionará estúpidamente a lo que preguntaba.
-Soy Gabriel, perdona el atrevimiento, si deseas me marcho y te dejo tranquila- está última frase me puso alerta -No, no hay pena, es sólo que con lo que acaba de ocurrir quedé impactada, lo siento. Soy Mónica es un gusto- no dude en extender mi mano para saludarlo. De pronto y rápidamente sacó su mano del abrigo y tomó la mía, mientras me sonreía y sus ojos se clavaban en los míos. De pronto y después de mucho tiempo sentí una calidez en el corazón.
¡Hablamos de todo! De nuestros gustos, nuestras aficiones, aciertos y desaciertos, nuestras relaciones fallidas y nuestro profundo interés por las cosas de la vida. 
-¡Me encanta el arte!- exclamó, mientras veía como sus ojos se iluminaban, el barroco es mi movimiento artístico predilecto, mi artista favorito de ese tiempo es...-¡Caravaggio!- exclamé al instante y con una voz llena de euforia y alegría. Su sonrisa se engrandeció y aquellos ojos negros parecían tener un brillo especial -¡SI!- me respondió con una carcajada loca como si hubiese hecho la peor de las travesuras. -Yo también amo el barroco, es uno de los movimientos artísticos con tanta riqueza cultural, la iluminación 3D, el juego de luces y sombras ¡Es fantástico!- al decir los dos nos reímos y nos vimos fijamente, sin darnos cuenta la cafetería estaba vacía y nosotros éramos los únicos dos locos riendo a carcajadas dentro de ella. -Se nos ha ido el tiempo- dijo Gabriel. -Creo que ya han cerrado la cafetería- le respondí. Tomé mi abrigo y dispuse a ponermelo, Gabriel en ese instante se levantó de la silla y lo sujetó mientras metía mis brazos en aquellas ajustadas mangas -Gracias por el detalle- le dije. -¡No es nada!- respondió -Sólo quería ayudarte con el abrigo-.
-En realidad Gabriel, no me refería a eso, sino a la encantadora plática de hoy, te lo agradezco mucho. Gabriel sujetó mis manos y con su dulce y firme voz y sus ojos viéndome fijamente me dijo -Gracias a ti, Mónica por reconfortarme el corazón-. No es exageración, pero aquellas palabras llegaron al fondo de mi corazón y se instalaron ahí. 
Después de aquel día nada prometedor con aquella niebla, que al decir verdad no era para nada mi favorita, su ¡Hola! Fue como aquella luz de los foquitos que me mostraron el camino a la cafetería, sólo que está vez, me iluminaron el camino a su corazón.

lunes, 18 de febrero de 2019

FÚTBOL, MI TRABAJO Y EL STAFF




¡Hola a todos!

Acá estoy de nuevo, se que ha pasado tanto tiempo y desde noviembre no subía contenido a mi canal.
Recibí varios mensajes de suscriptores que visualizaron mis vídeos y querían conocer más de mi Ciudad Prócer.

Mi blog empezó como un proyecto asignado en uno de los cursos de la universidad, por ende debía tener una estricta programación quincenal del tipo de contenido que deseaba mostrarles, esto me llevó muchas veces a agotar el recurso del tiempo y los temas.

Confieso que después de la universidad no sabía que rumbo tomaría mi blog, tenía fuertes conflictos de indecisión que me llevaron a pensar si en verdad valía la pena seguir ofreciéndoles un contenido, debido a que la producción de un vídeo requiere tiempo y temas continuos. Es por ello que me surge la idea de mostrarles parte de mi trabajo y también impulsar al fútbol totonicapense. 

En este vídeo quiero mostrarles pequeñas partes de mi trabajo como presentadora de deportes, además de exponer a parte del staff que hace posible que las transmisiones se lleven a cabo y nos ayudan a vernos mejor frente a la cámara.

Quiero también, presentarles al equipo que apoyo desde hace 6 años cuando ingresé a trabajar en el programa deportivo ¿Qué Pasó? y que ustedes vivan junto conmigo la experiencia tan magnífica de ir los domingos a la cancha.

Espero que este videovlog sea de tu agrado y puedas apoyar al deporte totonicapense, así mismo me gustaría que me dejaras tu opinión y me contaras qué tipo de contenido te gustaría ver en mi canal.

¡Gracias por seguirme!

viernes, 2 de noviembre de 2018

Recopilación de mis vídeos



¡Hola! En esta oportunidad hice una recapitulación de mis vídeos, con el objetivo de que te enteres de qué se trató este blog.

¿Qué futuro tendrá este blog? Me gustaría seguir bloggeando, llevarte a conocer parte de la cultura y tradiciones de mi bello país y motivarte a visitarlo

Muchas gracias por los comentarios que recibí a lo largo de esta aventura, espero que en un futuro te ayuden a aprender y recopilar la historia de mi bella ciudad Prócer.

sábado, 20 de octubre de 2018

CASA DE LA CULTURA TOTONICAPENSE




¡Hola! Hace unas semanas subí un blog acerca de la Casa de la Cultura Totonicapense, debido a que tuvo gran aceptación, solicité una entrevista al director de dicha institución, al profesor Miguel Antonio Vásquez Camey, para que nos diera a conocer datos importantes de su fundación.

Es por ello que hoy te traigo este vídeo, espero sea de tu agrado. ¡No olvides compartirlo con tus amigos!