agosto 2017

miércoles, 16 de agosto de 2017

Fútbol ¿la nueva conquista española?




Un domingo poco tradicional por las calles, avenidas, restaurantes y principales puntos de la ciudad.
Las camisolas azulgranas y blancas se hacían notar en aquellos puntos de reunión, pero no, no eran por el clásico guatemalteco, sino por el clásico español (Real Madrid-Barcelona) para definir al campeón de la Supercopa de España.

-¿A quién le vas en el clásico?- le preguntaron a un joven que no superaba los 18 años de edad.

-A los… (menciona a un equipo guatemalteco)- las carcajadas de los jóvenes que lo acompañaban se hicieron notar, tres de ellos con camisolas blancas (Real Madrid) y uno con la camisola azulgrana (Barcelona).

-¡No vos! En el clásico español, no en este que ni sirve- exclamaron los jóvenes, que no paraban de reír ante semejante respuesta.

Al escuchar estas palabras reflexioné sobre como el fútbol español se estaba convirtiendo en la nueva conquista para Guatemala y a la vez se estaban olvidando de apoyar al deporte de nuestro país, en especial el fútbol.

El fútbol es el deporte más conocido y practicado en el mundo, un informe de la agencia de medición de medios Columbus Media reveló que más de dos billones 400 mil millones de personas en  todo el planeta han disfrutado de los partidos de este conocido deporte.

Guatemala es uno de los países seguidores de este deporte, según el informe “Los medios Digitales: Guatemala”, realizado por Open Society Foundations señala que de 10,000 personas encuestadas por IBOPE Media  en el año 2011 con edades comprendidas entre los 12 y 65 años prefieren seguir la actividad deportiva, específicamente fútbol por medio de la radio y televisión en lugar de los medios digitales.

Pero ¿Por qué el dominio del fútbol español en el mundo y en Guatemala?
Las razones son las siguientes:

1. Los renombrados jugadores con trayectoria destacada
2. Las plantillas millonarias de esta liga
3. El espectáculo deportivo que brindan
4. Los títulos individuales obtenidos por los mejores jugadores del mundo, entre ellos Lionel Messi y Cristiano Ronaldo
5. El marketing que envuelve a la liga española
6. Dominio en Champions League y otros torneos de renombre
7. Derechos de televisión por millonarias cantidades
8.  Los jugadores quieren estar en los mejores clubes (millonarios)
9. El arte de los fichajes (saber a qué jugador fichar y a que jugador no fichar)

Conocidos los puntos anteriores podemos entender que el fútbol español crea un efecto de dictadura e imposición sobre los países latinoamericanos, en especial Guatemala. Hace miles de años esta misma imposición era la religión y la vestimenta adecuada, por lo que todos debían de seguir las normas y acoplarse a lo que los españoles decían. Esto mismo pasa actualmente con las transmisiones de los partidos de televisión y las camisolas de los equipos más famosos de España, aunque no queramos verlos o pasar desapercibido ese día, alguno de nuestros amigos nos invitará a ser partícipe de esta masificación.

La liga española genera tanto interés en los guatemaltecos, en especial los días de clásico, en donde el marketing que generan todas las empresas, restaurantes, comercios, fábricas de bebidas alcohólicas y gaseosas parece funcionar muy bien en los individuos y generar muy buenas ganancias a sus bolsillos sin hacer mucho esfuerzo. Basta con que en esos días previos al clásico todo esté etiquetado con un jugador estrella, con los colores o nombres de los equipos famosos para que tengan un éxito rotundo.

Antiguamente la conquista española en América era a través de la imposición de una religión desconocida por las grandes civilizaciones, en el siglo XX y XXI la nueva conquista española se llama liga española y al igual que hace miles de años siguen despojándonos de lo nuestro y olvidándonos de nuestro deporte  equipos y de los domingos de fútbol en las canchas guatemaltecas.



jueves, 10 de agosto de 2017

TRUMP COMO MARCA



Estas últimas semanas me he dedicado a observar las redes sociales y los distintos medios de comunicación social, es increíble la cantidad de comentarios, reacciones y “hashtags” que han generado las elecciones estadounidenses. Estamos tan inmersos en los memes, las cosas malas y groseras que dijo en su campaña presidencial y no le hemos puesto atención a las grandes cantidades de dinero que el apellido “TRUMP” genera. Cada vez que un medio de comunicación publica una noticia de Trump en su sitio web y comparte el "link" con un titular sensacionalista en sus redes sociales genera una gran cantidad de visitas a su página. Ocasionando que las empresas busquen tan solicitado medio de comunicación para poder anunciarse en su sitio web, esto beneficia a ambas partes, por un lado el medio de comunicación subsiste y genera más tráfico en la web y las empresas anuncian sus productos y generan más ganancias. El “trending topic” también es un buen generador de dinero sin que nosotros los internautas nos demos cuenta. Cuando contratamos o pagamos por un “trending topic” promocionado aparecerá en los temas del momento en los usuarios de Twitter, con esto podremos definir nuestro público, segmentar nuestra área geográfica y las horas en las que deseamos que el TT aparezca en la línea de tiempo de los usuarios. ¿Cómo funciona? Entre más veces utilicemos un “hashtag”, demos “retweet” o marquemos como favorito un tweet que este siendo patrocinado y hablemos de un tema que este surgiendo en ese momento generamos ganancias para la persona de la que estemos hablando, en este caso Trump. ¿Se imaginan ese impacto mundial? ¿Cuántos millones habrá ganado Donald Trump en todo este tiempo? Sin contar las máscaras fabricadas para “Halloween” que se vendían un 50% más que las de Hillary Clinton y se convirtieron en uno de los disfraces para esta celebración del 31 de octubre de 2016. En conclusión, la marca TRUMP, como he decidido llamarle, logró su objetivo, posicionarse en nuestra mente, generar conversación entre los internautas, creó una diferenciación entre la marca CLINTON, generó publicidad gratis en los medios de comunicación y algo muy importante logró la presidencia de los Estados Unidos.