Mis sueños,
aquellos por cumplir,
aquellos que
tal vez serán inalcanzables,
los que se convertirán en
realidad, los
que al cerrar los ojos miras
pasar.
Voy en el tren de la vida, en el tren
que no regresa, que mira pasar los instantes de un día, la melancolía de la
noche, la espera de un nuevo día, la satisfacción de un nuevo amanecer.
El tren que no perdona, que
suicida minutos, el que cuenta como una
bomba de tiempo los segundos, el que espera el verano y despide a la primavera,
el que al llegar el invierno, es tan
frío como esos días de diciembre.

Qué bonitos contenidos. Felicidades.
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